jueves, 19 de enero de 2012

MOVIMIENTO SLOW Y LA NAVIDAD



  ¡Por fin se acabó la navidad!, las fiestas pueden llegar a ser una pesadilla. Desde principios del mes de noviembre, todas las grandes corporaciones se ponen de acuerdo y no bombardean sin compasión. Comprar, comprar y comprar. Para remate, en España, las rebajas de los productos empiezan el 7 de enero. Justo detrás de los regalos de los reyes magos.

  La verdad es que hay pocas personas a las que no les guste la navidad. Las ciudades se engalanan, los niños se impacientan ante la inminente llegada de las vacaciones. Los adultos igual, estamos esperando esos pocos días de tranquilidad que nos dan las vacaciones. Visitamos a nuestros seres queridos, nos vamos de viaje unos pocos días o aprovechamos para ir a cenar con nuestros amigos o compañeros de trabajo. Incluso, nos llegamos a creer eso de que en navidad todas las personas tienen buen corazón.

   Durante años, las familias separadas por causas diversas, han escogido la navidad para reunirse y disfrutar.

  Pero desde hace un tiempo a esta parte, las grandes corporaciones han visto como ese estado de felicidad general que proporcionan unas fechas tan importantes como estas, pueden ser muy beneficiosas para ellos. Y entonces, un buen día, decidieron que la navidad se había creado para comprar de manera compulsiva multitud de cosas que, o bien no sirven para nada, o bien nos son innecesarias. Desde ese día, decidieron bombardear todo nuestro entorno con una publicidad super agresiva, mires donde mires a partir del 1 de noviembre te encuentras con anuncios que te prometen cualquier cosa a cambio (claro está) de comprar sus maravillosos productos.


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   Y los enormes corazones de las gentes, se ven inundados de felicidad y de ansia por tener multitud de cosas. Comprando un ordenador (aunque tengas ya uno en casa) te sientes mejor, no digamos si aprovechas las compras de navidad para cambiar tu vestuario.  Y todos no echamos a las calles engalanadas de navidad, para comprar y comprar. No importa el dinero (hemos cobrado la extra, recibido un préstamo u olvidado los problemas de liquidez), lo único verdaderamente importante es comer una langosta el día de navidad aunque no tengas hambre y su compra suponga pagar 200 veces su precio. No, nada importa. ESTAMOS EN NAVIDAD.


Después del día 25 de diciembre, llegan otros días en los que la alegría de la navidad ya nos ha poseído de tal manera que nada nos importa. Tenemos varias cenas con los compañeros, amigos, familia. Y cada una de ellas más suculenta que la anterior. Llega el día 31 de diciembre y vamos a la compra de todo lo que seamos capaces de cocinar, las grandes superficies comerciales exponen más género que nunca y ( a pesar de la cantidad) más caro que nunca... es navidad. La fiesta de fin de año es la apoteosis, fiesta hasta la madrugada. Incluso es tradición comer en casa de los padres el día de año nuevo. Y finalmente, los reyes magos regalan a nuestros hijos cantidades ingentes de juguetes, ya que todos ellos se han portado muy bien y los reyes magos dejan sus regalos en las casas de todos los familiares, llegando a tener que recoger los juguetes en varios viajes por que no caben en el coche.

¡¡ QUE MARAVILLA DE NAVIDAD!!






APTITUD   

Como no me cansaré nunca de escribir, el movimiento slow es aplicable a todo. Incluso la navidad. Vivimos invadidos por una publicidad engañosa y agresiva que acanza su máxima expresión las fechas de la navidad. Por algún motivo que desconozco, esas fechas hacen que todas las corporaciones se unan en el intento de que compremos todo lo que podamos. Y como somos seres humanos indefensos, todos nos lanzamos a comprar como posesos. Claro todo el que puede, pues una inmensa mayoría de personas no tienen ni qué comer. Nuestras barrigas se llenan de manjares que nos venden a unos precios mucho más elevados que en otras fechas.

   La posibilidad que tenemos los afortunados de celebrar la navidad es algo que deberíamos disfrutar sin mas. Celebrar la navidad en familia es algo que te debe hacer feliz. Para qué comprar langosta. Si quieres comer langosta compra con la antelación suficiente. Para qué tanto juguete a los niños. ¿no sería mejor jugar con otros niños? hazte una pregunta: ¿Cuándo se lo pasa mejor tus hijos. jugando al balón contigo o solo en su habitación?  La verdadera felicidad no vale dinero. Para qué comprar sin miramientos todo lo que hemos comprado ( yo también) y que no necesitamos. Cuánta comida somos capaces de tirar. Con cuántos juguetes que trajeron los reyes magos, juega ahora tu hijo. Cuándo vas a volver a ponerte ese maravilloso y caro traje de fiesta que compraste para fin de año.

  No se puede vivir siempre consumiendo sin parar. Hay que tomarse las cosas con tranquilidad. La mayoría de las cosas que compraste esta navidad no te sirven unos días después.

   Pero no hay que agobiarse, también hay que disfrutar. Pero una vez pasada la vorágine navideña, hay que intentar volver a la senda slow. ¿Vamos a utilizar todos los juguetes? ¿no? pues vamos a donarlos a las personas necesitadas. ¿Ese libro es odioso? pues lo damos a la biblioteca del pueblo. Hay que pensar que las cosas tomadas con tranquilidad son más beneficiosas para nosotros. No te lances ahora a la rebajas de los comercios, gasta toda la comida almacenada esos días, intenta hacer deporte para que tu salud no se resienta por tanta comilona, descansa de tanto ajetreo, enseña a tus hijos a disfrutar del campo o de un cuento, guarda los adornos navideños para la próxima navidad.

   Es un año nuevo, y nuestra intención es cambiar. Intenta cambiar cosas de tu interior y no de tu exterior. Este año hay que proponerse ser más solidario y menos apresurados, más sensatos y menos consumistas, más felices y menos egoístas.

FELIZ AÑO SLOW