MOVIMIENTO SLOW Y LA RUTINA
Es rutina. Los lunes empieza una serie de actos que, por repetitivos, los realizamos como autómatas en una cadena de montaje. Suena el maldito despertador y el lunes está empezando a despuntar por la ventana (si no es invierno, claro). La cadena de montaje empieza a funcionar como una fábrica de maquinaria. La ducha, el desayuno mirando las noticias (malas) del día, el despertar a los niños, hacerles el desayuno después de obligarlos con paciencia a ir al lavabo y vestirse. Recomponer sus mochilas para el colegio mientras se están tomando el desayuno viendo los dibujos animados. Al coche y rápidamente (ya vas tarde) a dejarlos en el colegio. Y al trabajo. Omito el camino de llegada a la oficina ( o lo que sea) con esos atascos y esas prisas de última hora.
Tras la jornada agotadora (la tuya y la de tus hijos), llegas a recogerlos del colegio o bien tienes la suerte de que ya están en casa cuando llegas. Los deberes (¿Por qué tienen deberes? Es que no son suficientes las horas en el colegio) la pesadez de tener que estar continuamente corrigiendo, regañando o limpiando la casa. Y cuando tu nivel de cansancio a ocupado todo tu cuerpo, llegan los baños y la cena. El maldito lunes llega a su fin y los niños aún no se han acostado pues andan tomando la leche de la noche. Por fin los acuestas y te tumbas derrotado para ver la televisión (no importa que tontería hagan) hasta que decides acostarte y pensar en que mañana (aúnque sea martes) te espera un nuevo lunes.
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De pronto, un lunes te despiertas y tras ducharte, desayunarte viendo catástrofes, vas a despertar a los niños y… la habitación está vacía. Ellos han crecido, ya no están allí para malhumorar tus mañanas. Estás solo y la vida pasó sin darte cuenta. Recuerda eres un autómata.
Aptitud
Como sabemos, las máquinas son perfectas. En mi tierra, a una persona que hace algo muy bien se le califica como máquina. Pero no lo somos. Es una pena. Pero no somos una engrasada y reluciente máquina que ensambla piezas con una exactitud milimétrica. Somos personas, seres humanos imperfectos que no somos capaces de hacer dos letras exactamente iguales.
A cambio, tenemos lo que nos diferencia de lo mecánico. Los sentimientos y la voluntad. Y éstos dos principios son los que nos hacen ser inexactos e impredecibles, pero posibilitan que podamos hacer cambios.
SLOW no es sólo ir lento. Ir lento no deja de ser un concepto global donde tienen cabida todos los sentimientos y toda la voluntad. Hay que sentir para no ser máquinas, contra la velocidad y la exactitud estamos nosotros. Inexactos, cambiantes, intensos, felices o tristes, alegres o reflexivos.
Si SLOW es desacelerar, el objeto por lo cual desaceleras no es otro que hacer que un lunes y el siguientes sean distintos aunque la rutina no lo sea. Si el lunes, al sonar el despertador, tu intención es NO SER UNA MÁQUINA, ese día se hará especial.
Los budistas tienen multitud de respuestas y una de las que me parece más importantes es aquel que dice:
"Actúa como si hoy fuese el día de tu muerte."
Es un día especial se lunes o martes, tengas que madrugar o te duela la cabeza. La alegría de poder ver los ojos de tus hijos ante un nuevo día, rezongando por que son niños y no se avergüenzan de ser perezosos. Ser capaz de llevarlos a un colegio donde su inteligencia y su socialización con otras personas fuera de su casa les hará formarse como adulto. No exigir una velocidad endiablada a todos los actos, sino ser capaz de respetar un ambiente más relajado para ellos y para ti.
El lunes que despiertes y tras realizar la rutina intentes levantar a tus hijos, pero éstos no estén. La tristeza intentará llenar también tu corazón, pero tus lunes estará guardados como perlas allí y no habrá hueco para ella.
- Si no llegas, levántate un poco antes. Seguirás teniendo las mismas ganas de dormir que si te levantas un poco después pero podrás ir más lento.
- Desayuna sano, no olvides que somos lo que comemos.
- Despierta a los demás sin estridencias, los niños ya tendrán tiempo de levantarse oyendo el maldito timbre del despertador cuando sean mayores.
- Haz planes para la tarde, ...y cúmplelos.
- Si eres tan afortunado como para tener una familia, da besos y abrazos a cada poco.
- Conduce lento. Es seguro y los niños hacen lo que ven.
- Saluda a la gente que te cruces.

