No sabría decir cuando se inventó el reloj. Pero es a partir de la Revolución Industrial y el nacimiento de la cadena de montaje en las fábricas, cuando este aparato dejó de ser un artículo de lujo para convertirse en el verdadero dictador en todo tipo de empresas. Este aparato, ya sea en su versión de manecillas o en la más moderna edición digital con previsión del tiempo atmosférico incorporada, rige nuestros destinos. Y es ahí, en la fábrica, donde extendió su inmenso poder.
No, amigo. No piense usted en la típica escena de la película metrópoli, o en la que hizo el gran Charles Chaplin. Piense usted en su actual trabajo. Piense en ese reloj de la oficina que le marca el ritmo a su vida, o en esa máquina de fichar, en la que debe estar su identificación pasada a la hora de entrada. Si es autónomo y trabaja por cuenta propia peor, no se podrá usted escapar del reloj de pulsera que lleva a todas horas. O peor aun, tendrá un teléfono móvil de última generación con: reloj, cronómetro, termómetro, altímetro, velocímetro, etc.
"Pues todo empezó a ir mal cuando instalaron relojes en las plazas de los pueblos. Se impusieron leyes para estructurar los horarios. El tiempo empezó a medirnos a nosotros. Luego la tecnología empeoró el asunto, hasta llegar a una sociedad de gente que se enoja cuando las cosas no van a la velocidad del ratón”
Carl Honoré
EL RELOJ, he aquí el gran enemigo del MOVIMIENTO SLOW. Bueno, mejor dicho, es la utilización de ese aparato por parte de las personas lo que hace de él, el instrumento que guía nuestras vidas. Las nuestras y la de toda aquella persona que no esté en alguno de esos pobres países arrasados por el hambre, la guerra o la perdición de la explotación. En todos los países que se dicen desarrollado, en todos, el verdadero dictador es el reloj. Ni la religión, ni la fe, ni la democracia, ni la riqueza, ni nada en lo que se pueda creer tiene tanto poder sobre nuestras vidas como el aparato referido. Y como animal parasitario que es, se desarrolla gracias a que se nutre de otro, y el reloj nos absorbe con su silencio y su presencia permanente en todos nuestros actos diarios. Y se ha desarrollado, intentando controlar todo lo que ahora se le escapa. Así que podemos tener un reloj que mida casi cualquier cosa, no solo el tiempo.
“Saber vivir sin prisa es una manera de ser rico”
Bonnie Friedman
Cuando se levanta qué es lo primero que hace: ¿besar a su pareja?, ¿mirar las noticias por si hay algún cataclismo nuevo?, ¿Besar la frente de sus hijos aún dormidos?. No, todos nosotros miramos el reloj y con la información que nos da, realizamos toda una serie de planificaciones tanto inmediatas como a medio plazo que condicionarán el resto del día.
Donde el reloj tiene su verdadera guarida es en el trabajo. Y es aquí donde el MOVIMIENTO SLOW tiene infinidad de recursos para luchar contra la consabida tiranía. Para ello, lo primero que debemos preguntarnos es: ¿Qué es mejor: la cantidad o la calidad?
Es evidente que para la inmensa mayoría de las empresas (y aquí englobo a todo tipo de empresas: oficinas, labores agrícolas, cadenas de montaje, y todo el trabajo que esté sujeto a plazos de cualquier tipo) lo importante y prioritario es la velocidad. Acabar un informe o montar una pieza de vehículo. Repartir un paquete o recolectar el trigo. Todo, absolutamente todo, está sujeto a unos plazos de entrega, resultados, obtención, recolección, etc que está tiranizado por el reloj. No importa de qué manera, el objetivo es acabar. Para ello, exigen a los trabajadores que hagan el máximo esfuerzo. Que den todo por el objetivo final de la producción rápida. Empresas que son capaces de construir vehículos de manera increíblemente rápida, o construir edificios en un abrir y cerrar los ojos. Todos conocemos la manera de trabajar de la inmensa mayoría de nosotros. Incluso se incentiva la rapidez, contratando para realizar un trabajo a destajo.
ACTITUD
Frente a esta opción de rapidez en la producción, el MOVIMIENTO SLOW propone la calidad. El gusto por el trabajo bien hecho, empleando el tiempo necesario para realizarlo, es sinónimo de éxito. Hay multitud de pequeñas empresa que realizan sus productos atendiendo a la calidad y entre ellas destacan multitud de artesanos que utilizan materias primas de primera calidad, de un entorno cercano y que son realizadas con detalle exponiendo unos resultados finales óptimos. Asimismo existen multitud de personas que en sus fábricas o empresas o cooperativas, realizan su trabajo con la vista puesta en la excelencia del producto y no en el plazo de entrega. Incluso existen empresas cuya filosofía está en no crecer mucho para impedir la pérdida de calidad. Generalmente, estas empresa siguen una filosofía de producción ecológica donde la producción es respetuosa con el medio ambiente.
Pero si está usted pensando en que todo ésto es muy bonito, pero nada reconfortante, sepa que empresas como GOOGLE, VOLVO, etc tiene en su base un fondo SLOW. Estas grandes empresas tienen fama mundial e infinidad de trabajadores en todo el mundo. Ganan dinero, supongo que mucho dinero. Y sin embargo su filosofía está basada en el MOVIMIENTO SLOW. Cuidan a los trabajadores, y no me refiero a que cobren grandes sumas de dinero (alguno habrá) sino que son respetuosos con su manera de vivir, tiene lugares de esparcimiento para los empleados, tratan bien a las familias teniendo guarderías en sus fábricas, horarios flexibles y dan prioridad a su desarrollo personal. Y a contrario de lo que pudiera parecer, es una gran idea. Los trabajadores están vinculados personalmente en el éxito de la empresa, se sienten partícipes de ella y hay pocos que la abandonen tentados por sueldos mayores en otras firmas.