La mejor exposición de lo que puede significar el movimiento slow es SLOWFOOD. Es el germen de todo ésto. Tras la oposición del periodista CARLO PETRINI, se ha formado un movimiento que aboga por lo contrario a lo que representa y significa el FAST FOOD. Frente a la globalización de la comida en cadenas de montaje rápido donde se rinde culto a la rapidez y al engullir antes que al comer.
SLOWFOOD es el único campo de actuación del MOVIMIENTO SLOW que está organizado y tiene una especie de manifiesto común. Las distintas comunidades geográficas se unen según su interés y se conforma en las llamadas CONVIVIAS que tienen una representación y que en ocasiones se reúnen para adoptar medidas conjuntas. Pertenecer a una convivia no tiene que significar forzosamente el tener que asistir o tener obligaciones con el grupo, más allá de dar una pequeña aportación económica para mantener viva la convivia. A cambio, las posibilidades son casi infinitas, siempre desde la óptica de favorecer el consumo de productos del entorno, cultivados por pequeños productores y saliendo en lo posible de la cadena de la alimentación impuesta por las grandes corporaciones de distribución de alimentos.
Iniciativas como las de KM.0 o la de recuperar especies autóctonas en peligro de extinción, hacen de este campo del movimiento slow, el más activo y potente. Reconocible a nivel mundial y fortalecido casi diariamente con nuevas incorporaciones e iniciativas. Intentar poner en contacto directo al productor y al consumidor final es una de sus metas, creando una relación comercial basada en la confianza y la calidad, frente a la etiqueta y al envasado plástico.
Por descontado, la moda (quizás corriente cultural) de la comida sana, ecológica y local es un gran éxito de SLOWFOOD. No hay más que darse una vuelta por su web oficial (y por cualquiera otra relacionada) para darse cuenta de ello.
Te animo a bucear tranquilamente. Es impresionante darse cuenta de que ésto funciona.
ACTITUD
Y como no podía ser de otra manera este movimiento nace y crece en Italia. Pero creo que ésto es solo una anécdota. Carlo es italiano y es allí donde encuentra el apoyo necesario para su visión de la alimentación. Creo más bien, que es la manera mediterránea de entender la comida como un acto social y placentero lo que hace posible la gran implantación y expansión de este concepto de la alimentación. Concepto que, ni mucho menos, inventa Carlo o el movimiento en sí. Esto es lo que han hecho nuestras abuelas toda la vida. Lo que sucede es que la batalla de la comida está decantándose hacía el lado rápido.

Algo tan sencillo como comer, adquiere o pierde todo su significado según nuestra actitud. O engulles para tener más tiempo de hacer otra cosa (¿trabajar? ¿ver televisión?) o comes saboreando y disfrutando. Aquí se da la circunstancia de que el momento de la comida es un momento de placer. Comiendo con los amigos mientras se habla de cosas importantes o no. O comiendo solo, con tus pensamientos y pasando un momento de máxima intimidad. O en una cena de trabajo, eligiendo bien el momento de hacer un comentario y exponer esa idea a la que llevas dando vueltas y crees buena para tu empresa o tu futuro. Sea como sea SLOWFOOD.
RESULTADO
Ya he aclarado que el concepto SLOW no es algo agresivo. Es estúpido pretender comer tranquilamente cada día, o comer dedicandole mucho tiempo mientras estás en una reunión para entregar un proyecto o exponer una clase, o lo que sea que te urge. SLOW significa comer en familia sin mirar el reloj, cenar con tu pareja relajadamente en tu casa, o simplemente ir a ver a tu madre y dedicarle su tiempo a comer su guiso. Significa sacar el máximo placer de un acto que, por repetido, tiende a ser intrascendente.

