sábado, 25 de agosto de 2012

CONFERENCIA CARL HONORÉ

   Recientemente he podido ver una entrevista en la televisión de Cataluña, donde expone una visión inicial del MOVIMIENTO SLOW. Siempre didáctico y genial. Ojo a lo bien que habla español.











sábado, 16 de junio de 2012




MOVIMIENTO SLOW Y LA RUTINA


   Es rutina. Los lunes empieza una serie de actos que, por repetitivos, los realizamos como autómatas en una cadena de montaje. Suena el maldito despertador y el lunes está empezando a despuntar por la ventana (si no es invierno, claro). La cadena de montaje empieza a funcionar como una fábrica de maquinaria. La ducha, el desayuno mirando las noticias (malas) del día, el despertar a los niños, hacerles el desayuno después de obligarlos con paciencia a ir al lavabo y vestirse. Recomponer sus mochilas para el colegio mientras se están tomando el desayuno viendo los dibujos animados. Al coche y rápidamente (ya vas tarde) a dejarlos en el colegio. Y al trabajo. Omito el camino de llegada a la oficina ( o lo que sea) con esos atascos y esas prisas de última hora.
   Tras la jornada agotadora (la tuya y la de tus hijos), llegas a recogerlos del colegio o bien tienes la suerte de que ya están en casa cuando llegas. Los deberes (¿Por qué tienen deberes? Es que no son suficientes las horas en el colegio) la pesadez de tener que estar continuamente corrigiendo, regañando o limpiando la casa. Y cuando tu nivel de cansancio a ocupado todo tu cuerpo, llegan los baños y la cena. El maldito lunes llega a su fin y los niños aún no se han acostado pues andan tomando la leche de la noche. Por fin los acuestas y te tumbas derrotado para ver la televisión (no importa que tontería hagan) hasta que decides acostarte y pensar en que mañana (aúnque sea martes) te espera un nuevo lunes.


by: saludmejor.com
   De pronto, un lunes te despiertas y tras ducharte, desayunarte viendo catástrofes, vas a despertar a los niños y… la habitación está vacía. Ellos han crecido, ya no están allí para malhumorar tus mañanas. Estás solo y la vida pasó sin darte cuenta. Recuerda eres un autómata.



Aptitud

   Como sabemos, las máquinas son perfectas. En mi tierra, a una persona que hace algo muy bien se le califica como máquina. Pero no lo somos. Es una pena. Pero no somos una engrasada y reluciente máquina que ensambla piezas con una exactitud milimétrica. Somos personas, seres humanos imperfectos que no somos capaces de hacer dos letras exactamente iguales.

   A cambio, tenemos lo que nos diferencia de lo mecánico. Los sentimientos y la voluntad. Y éstos dos principios son los que nos hacen ser inexactos e impredecibles, pero posibilitan que podamos hacer cambios.

   SLOW no es sólo ir lento. Ir lento no deja de ser un concepto global donde tienen cabida todos los sentimientos y toda la voluntad. Hay que sentir para no ser máquinas, contra la velocidad y la exactitud estamos nosotros. Inexactos, cambiantes, intensos, felices o tristes, alegres o reflexivos.

   Si SLOW es desacelerar, el objeto por lo cual desaceleras no es otro que hacer que un lunes y el siguientes sean distintos aunque la rutina no lo sea. Si el lunes, al sonar el despertador, tu intención es NO SER UNA MÁQUINA, ese día se hará especial.





Los budistas tienen multitud de respuestas y una de las que me parece más importantes es aquel que dice:


"Actúa como si hoy fuese el día de tu muerte."



   Es un día especial se lunes o martes, tengas que madrugar o te duela la cabeza. La alegría de poder ver los ojos de tus hijos ante un nuevo día, rezongando por que son niños y no se avergüenzan de ser perezosos. Ser capaz de llevarlos a un colegio donde su inteligencia y su socialización con otras personas fuera de su casa les hará formarse como adulto. No exigir una velocidad endiablada a todos los actos, sino ser capaz de respetar un ambiente más relajado para ellos y para ti.

   El lunes que despiertes y tras realizar la rutina intentes levantar a tus hijos, pero éstos no estén. La tristeza intentará llenar también tu corazón, pero tus lunes estará guardados como perlas allí y no habrá hueco para ella.

- Si no llegas, levántate un poco antes. Seguirás teniendo las mismas ganas de dormir que si te levantas un poco después pero podrás ir más lento.

- Desayuna sano, no olvides que somos lo que comemos.

- Despierta a los demás sin estridencias, los niños ya tendrán tiempo de levantarse oyendo el maldito timbre del despertador cuando sean mayores.

- Haz planes para la tarde, ...y cúmplelos.

- Si eres tan afortunado como para tener una familia, da besos y abrazos a cada poco.

- Conduce lento. Es seguro y los niños hacen lo que ven.

- Saluda a la gente que te cruces.




miércoles, 2 de mayo de 2012

MOVIMIENTO SLOW Y OBSOLESCENCIA

   Es inaudito. El otro día estaba tranquilamente sentado en mi sofá, cuando mi hijo pidió ver unos dibujos animados. Doy al mando y la televisión no funciona. Lo primero que se te pasa por la cabeza es golpearla con la esperanza de que los pequeños duendes que viven allí dentro despierten y se pongan a trabajar. Pero no, seguía sin funcionar. Después de un buen rato de mirar si las conexiones al enchufe, al disco duro, etc estaban perfectas, me di por vencido. Decidí entonces, llamar a un servicio técnico de la marca de la televisión. No sin antes, calmar los espasmos obsesivos de mi hijo al saber que ese día no era probable que viese el capítulo de Doraemon. Y, cuando consigo que me atiendan al teléfono, la señorita que me habla me comenta si sé que le pasa al televisor. Digo yo que si lo supiese, me ganaría la vida con ello. No, no señorita, digo, la tele no se ha encendido al darle al botón... no no señorita, no hemos notado ruido o fogonazo televisivo alguno. Entonces, muy amable eso sí, me propone que un técnico vendrá a mi casa para ver qué le pasa al aparato y si tiene arreglo, avisándome primero que la visita cuesta 20 euros. Acepto, después de comprobar que era un servicio técnico de electrodomésticos y no una clínica de cirugía plástica. Al día siguiente llegaron dos amables caballeros que, si ni siquiera mirar la televisión, y después de comprobar que el ser dos no era doblar la factura de la visita,  se la llevaron con el propósito de cambiarle el chip de no se qué o el motor de arranque. Que para el caso y mis conocimientos de electrónica es lo mismo. Después de una larga semana sin televisión donde ver dibujos animados a todas horas, me devolvieron el televisor funcionando correctamente. Eso sí el montante total de la factura era de 150 euros. 

  El mismo día del renacer de mi televisión, comento con varios amigos el suceso y me duelo del dinero pagado por el arreglo. Mi narración del tema se vio interrumpida cuando, en el ardor de mi charla, observo las caras de sorpresa de mis contertulios. Sorpresa que debo decir, a mí me pareció cachondeo y guasa. ¿Se puede saber por qué me miran así? Pregunta a todas luces demasiado inocente para el momento. Y digo inocente, ya que las respuestas fueron de toda índole y características, pero de común acuerdo en que yo era medio bobo. Y todo ello puesto que me hubiera podido comprar una televisión nueva por un poco más. Pero no una televisión nueva como la reparada, no. Una con tdt, smart tv, hd, grabador, hi-fi. Y más grande, claro. Pero yo no quiero otra televisión, fue mi defensa ante aquel ataque sanguinario. Otro error. Las miradas de compasión por ser medio bobo, dieron paso a las risotadas más descaradas. Las sugerencias se convirtieron de pronto en burlas dañinas, que comparaban mi caso en una demostración palpable de que soy un tacaño.

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

  Con mi ego todavía dolido, esa misma noche pude ver (sí, en ese televisor reparado) un documental sobre la obsolescencia programada. Y como unos acuerdos empresariales hacen que las cosas se fabriquen para durar un cierto tiempo. Todos recordamos como antes las televisiones y cualquier otro aparato, se utilizaban de manera fiable durante años y años sin que tuviesen problema alguno. Quién no recuerda esos vehículos que duraban un montón de años sin averiarse. Quién no recuerda esa lavadora que estuvo en tu casa cuando eras niño y que todavía es utilizada por tu madre.  Y todo se debe a que ahora las cosas se hacen para que duren poco. 




ACTITUD

   No me canso, ni me cansaré, en reclamar que el movimiento slow se puede aplicar a todas y cada una de nuestras situaciones. Ayudándonos a mirar con otro enfoque todo lo que acontece a nuestro alrededor. Está claro que seguir una actitud acorde con el movimiento slow no va a impedir que la televisión se estropee, o que la bombilla se funda. 

   Ahora bien, si pensamos en la actitud de las empresas que producen artículos de consumo, nos damos cuenta cómo nos moldean. Como las grandes corporaciones intentan mediatizar nuestras vidas para hacernos consumir. No se contentan con construir grandes centros comerciales en los que puedes pasar las 24 horas del día consumiendo. No están satisfechas con sacar productos mucho mejores y más bonitos año tras año, haciendo que algo nuevo se convierta en viejo en meses. No. Todavía quieren más. 

   Haciendo un aparato con una vida útil corta, las empresas se aseguran de que, aunque seas un verdadero manitas, tengas que cambiarlo a los pocos años. Y esto es así por que de esta manera consiguen que la gran    estrategia del consumismo continúe, sin darse cuenta de que no puede ser para siempre. Quizás es que no les importe nada más que el presente. La cuenta de resultados presente, justifica la ruina de mañana.

   Qué decir de los desechos. ¿Dónde van? Quizás a un sitio donde nadie (que consuma claro) lo vea. Y así pensamos que los aparatos viejos (que no rotos) desaparecen sin más. O mejor, no pensamos en ello y así no hacemos preguntas estúpidas.

   Ante ésto, una actitud que nos lleve a conservar lo más posible los aparatos que nos prestan servicio. El tener sólo aquello que nos hace falta. El volver al taller de reparación pequeño donde el manitas arreglaba todo tipo de utensilios. El compartir entre varios herramientas tales como los ordenadores o las impresoras.
No hay nada infinito.

viernes, 30 de marzo de 2012

MOVIMIENTO SLOW Y PAZ INTERIOR


Es evidente que, en los días que corren, muchas personas necesiten una luz a la que seguir. Y en este mundo donde todo se vende y se compra, donde existe demanda aparece rápidamente la oferta. Ante nuestros ojos aparecen todos los días personas (o quizás debería decir personajes) que prometen tener la llave para solucionar nuestras inquietudes. Donde hay personas que, por una u otra causa, carecen de luz en sus vidas aparecen otras muchas que prometen solucionar sus problemas con pequeñas charlas, con promesa de recuperación o con ofertas de una vida plena. Siempre que el afectado esté dispuesto algunas veces a ingresar en una congregación, otras a comulgar con ideas peregrinas de salvación ultra terrenal. Y todas ellas (sin excepción) soltando una cantidad de dinero, que aumenta a la par que introducen sus farsas en las mentes confiadas y enfermas.   Y no piensen solo en grupos aislados de personas con túnicas blancas que esperan el fin del mundo para hoy, también cuando enciendes canales locales de televisión que machacan toda la noche adivinando el futuro de desgraciados que llaman a altas horas. Todo esto dejándoles todas tus posesiones terrenales a los primeros o tus ahorros a los números 800 de los segundos.

   Uno supone, que para las personas que se encuentran en un estado mental lamentable lo mejor es aplicar la lógica. Piensas que si pudieran adivinar el futuro pondrían los números correctos en la lotería primitiva y viajarían al caribe, o que si el fin del mundo está cerca o lejos da igual. Un pequeño accidente doméstico puede frustrar tus intenciones de salvación.

   Sin embargo, no se puede menos que compadecer a estas personas. La falta de vida hace que existan personas tristes que pasan por el mundo con la pesada losa del sufrimiento. Una de las peores enfermedades que se pueden padecer es la de falta de vida, el estar vivo sin ser capaz de sentirse feliz o amado, el pasar de largo por la vida con la única esperanza de morir.. A nadie se le escapa que el amor puede convertir al mayor de los desgraciados en una persona feliz. Por que esto es lo importante: el amor. El amor físico (por supuesto) pero más quizás el amor a uno mismo, a las personas que le rodean. Y el amor a tus hijos, pareja, familia, amigos, socios, compañeros, etc, etc ES GRATIS. Sí, no cuesta nada… no se compra ni se alquila. No se hereda ni se pueden tener acciones. El amor se alcanza ganándolo. Y sólo dando amor se puede ganar.




Por lo tanto, todas aquellas personas que dicen tener la varita mágica que resolverá el problema de la falta de luz con un pequeño toque en tu cabeza a cambio de un precio reducido mienten. MENTIRA es hacer creer a cualquier persona en horas bajas que se puede comprar la felicidad, el amor o la familia. Resultado de lo anterior es que todas aquellas religiones, corrientes filosóficas, pensamientos positivos o congregaciones donde se establece el AMOR A LOS DEMÁS son las que pueden aportar sentido a vidas vacías. Y no sólo se trata de creer en uno o varios dioses. Se trata de acoger en el interior de cada cual la idea de AMOR. Difícil pero posible.

ACTITUD

   Aunque pueda parecer que aquí el movimiento slow no es aplicable, estaríamos en un error. Slow es tranquilidad. En nuestra actividad diaria, sí. Pero igualmente en nuestra mente. Párate, deja de compadecerte. Los problemas están en tu interior, y puesto que es en la mente donde están los problemas, debemos dejar de buscar fuera de nosotros la solución. Si dejásemos por un día de revolcarnos en nuestro sufrimiento y lo dedicáramos a actuar para los demás sin esperar nada a cambio,  nuestra alma (o como lo quieras llamar) se sentiría plena. Llegaría la noche para dormir plácidamente donde ahora la ocupa una nebulosa de pastillas para dormir.

   Levantarse del sofá y llegar a realizar actividades en beneficio de los más desfavorecidos es congruente con casi todas las religiones y, por supuesto, con una filosofía que promueve la lentitud como medio de interactuar con los demás. La vida es corta, pero si aceleras el ritmo, te la pierdes. Si no disfrutas del momento como lo que es: algo único que nunca se repetirá, pasarás como una exhalación por esta vida sin tener en cuenta los demás y habrás mirado cosas pero no las habrás visto. Si lo único a lo que aspiras es conseguir cosas materiales tu corazón y tu alma se secarán, tu mente avisará del vacío consiguiendo que te pierdas en la falta de vida. Los objetos no te pueden devolver amor.

   Piénsalo. Da igual si crees que Dios, Ala o Yahvé es tu tabla de salvación. No importa que sigas el Dharma (enseñanzas de Buda), si con eso llenas tu alma. Lo importante es que EL AMOR es el nexo de unión con tus sentidos. Sé feliz, ve lento y disfruta.

   

















jueves, 23 de febrero de 2012

EL MOVIMIENTO SLOW Y LA MEDITACIÓN

  Todos nosotros nos encontramos casi siempre, en un estado de alteración permanente. Las obligaciones del día a día hacen que pasemos por esta vida sin darnos cuenta. Qué difícil es enfrentarse a todo lo que hay que hacer día tras día. Nada más levantarse, ya estás pensando en que llegue pronto la noche y pueda dormir de nuevo. Los niños deben ir a la escuela, la casa hay que recogerla, el trabajo hay que hacerlo y cuando vuelves a casa... vuelta a empezar.
   Incluso en vacaciones, nos pasa lo mismo. Hay tantas cosas que hacer, que apenas estamos empezando una de ellas, ya pensamos cómo hacer la siguiente.

  La velocidad del día a día nos ha ganado la partida. El reloj no solo marca las horas como en el famoso bolero, sino que además marca el ritmo de tu vida. Cuando tienes que despertar, cuando tienes que trabajar, comer, ducharte, leer... Además, por si queda algún momento del día que no tienes ocupado y repleto de tareas, el ser humano ha inventado la televisión. Con ella en casa ya tienes todo tu tiempo ocupado. Pasas por el día sin percibir lo que se te ha concedido, el regalo más grande de todos... la vida. Pasas por ella Sin darte cuenta de la brisa, del calor, de la sonrisa de tus seres queridos.

  Las consultas de los psicólogos están repletas de personas de todos los extractos sociales que se hacen tratar toda clase de adicciones y de síntomas extraños. Hoy, ser psiquiatra es asegurarte unos ingresos económicos importantes. Las enfermedades de la mente son la gran pandemia de los países que se llaman civilizados.



   Pero, querido lector, no se deje usted engañar. La enfermedad que tan eficazmente nos atenaza está 
perfectamente localizada: ESTRÉS. Todos los días que pasamos sin darnos cuenta son días perdidos. La velocidad nos está abocando a la nada. A vivir sin nada que nos merezca la pena.

 Las personas que tienen la desgracia de estar enfermas, intentan sanarse con todas sus fuerzas, y para ello utilizan todo el tiempo necesario para que el tratamiento diagnosticado por el médico surta el efecto deseado. Pero si el enfermo no sabe que lo está, seguirá haciendo lo de siempre y la enfermedad se hará visible cuando ya sea tarde.

  Pues hoy, la mayoría de nosotros tenemos una enfermedad producida por la prisa que nos da de vez en cuando, una señal. Y llega un día que te sientes mal y no sabes por qué. Y llega una mañana que te levantas de la cama y no te acuerdas qué hiciste el día anterior. Y llega un cumpleaños en el que te das cuenta de que tus hijos han crecido y son adultos. Y te das cuenta de que todo ha pasado delante de tus narices y no estabas atento. Es que tenías prisa... ¿de qué?

  ACTITUD

   Uno de los mejores remedios que la cultura nos da, es poder adquirir hábitos que por lejanos o desconocidos no utilizamos. Y uno de los mejores remedios que existen para detener la vorágine diaria es parar. Así de fácil. Parece mentira, pero parar para luego seguir es el mejor remedio para ubicarnos como ser humano que percibe su entorno.  En España es famosa la siesta, que no deja de ser un pequeño sueño reparador. 

  El padre de un amigo mio, me comentó que una siesta debe de ser lo suficientemente corta como para no aturdirte, pero para poder desconectar. Y decía que la siesta debe durar lo que un manojo de llaves en el puño sin caerse, cuando caen al suelo es que ya has dormido suficiente siesta.

  Pero la siesta es también un lujo a extinguir. Está en proceso de desaparición, debido principalmente a la hora en que debe hacerse (después de comer).

   Otra idea es meditar. Supongo que habrá personas que hallan fruncido el ceño cuando lean MEDITAR. Pero es lo mismo. Parar. Parar la aceleración del día y realizar un viaje interior de paz y serenidad. En definitiva, parar para luego llegar más lejos. 

 Pero ¿cómo meditar?. Pues yo poco puedo aportar, es una práctica que aún no he perfeccionado. Pero es fácil encontrar centros o cursos donde enseñan o, mejor dicho, dan pautas para que puedas aplicarlo a tu día a día. No se trata de llegar al 7º estado budista de la perfección, se trata de realizar un paréntesis. Una pequeña introspección que permita sanar nuestra alma y despertar nuestra sensibilidad hacia los estímulos externos.


  No te dejes vencer por la pereza y haz un esfuerzo. Inténtalo y no te arrepentirás.
by JAVISER
 





















jueves, 19 de enero de 2012

MOVIMIENTO SLOW Y LA NAVIDAD



  ¡Por fin se acabó la navidad!, las fiestas pueden llegar a ser una pesadilla. Desde principios del mes de noviembre, todas las grandes corporaciones se ponen de acuerdo y no bombardean sin compasión. Comprar, comprar y comprar. Para remate, en España, las rebajas de los productos empiezan el 7 de enero. Justo detrás de los regalos de los reyes magos.

  La verdad es que hay pocas personas a las que no les guste la navidad. Las ciudades se engalanan, los niños se impacientan ante la inminente llegada de las vacaciones. Los adultos igual, estamos esperando esos pocos días de tranquilidad que nos dan las vacaciones. Visitamos a nuestros seres queridos, nos vamos de viaje unos pocos días o aprovechamos para ir a cenar con nuestros amigos o compañeros de trabajo. Incluso, nos llegamos a creer eso de que en navidad todas las personas tienen buen corazón.

   Durante años, las familias separadas por causas diversas, han escogido la navidad para reunirse y disfrutar.

  Pero desde hace un tiempo a esta parte, las grandes corporaciones han visto como ese estado de felicidad general que proporcionan unas fechas tan importantes como estas, pueden ser muy beneficiosas para ellos. Y entonces, un buen día, decidieron que la navidad se había creado para comprar de manera compulsiva multitud de cosas que, o bien no sirven para nada, o bien nos son innecesarias. Desde ese día, decidieron bombardear todo nuestro entorno con una publicidad super agresiva, mires donde mires a partir del 1 de noviembre te encuentras con anuncios que te prometen cualquier cosa a cambio (claro está) de comprar sus maravillosos productos.


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   Y los enormes corazones de las gentes, se ven inundados de felicidad y de ansia por tener multitud de cosas. Comprando un ordenador (aunque tengas ya uno en casa) te sientes mejor, no digamos si aprovechas las compras de navidad para cambiar tu vestuario.  Y todos no echamos a las calles engalanadas de navidad, para comprar y comprar. No importa el dinero (hemos cobrado la extra, recibido un préstamo u olvidado los problemas de liquidez), lo único verdaderamente importante es comer una langosta el día de navidad aunque no tengas hambre y su compra suponga pagar 200 veces su precio. No, nada importa. ESTAMOS EN NAVIDAD.


Después del día 25 de diciembre, llegan otros días en los que la alegría de la navidad ya nos ha poseído de tal manera que nada nos importa. Tenemos varias cenas con los compañeros, amigos, familia. Y cada una de ellas más suculenta que la anterior. Llega el día 31 de diciembre y vamos a la compra de todo lo que seamos capaces de cocinar, las grandes superficies comerciales exponen más género que nunca y ( a pesar de la cantidad) más caro que nunca... es navidad. La fiesta de fin de año es la apoteosis, fiesta hasta la madrugada. Incluso es tradición comer en casa de los padres el día de año nuevo. Y finalmente, los reyes magos regalan a nuestros hijos cantidades ingentes de juguetes, ya que todos ellos se han portado muy bien y los reyes magos dejan sus regalos en las casas de todos los familiares, llegando a tener que recoger los juguetes en varios viajes por que no caben en el coche.

¡¡ QUE MARAVILLA DE NAVIDAD!!






APTITUD   

Como no me cansaré nunca de escribir, el movimiento slow es aplicable a todo. Incluso la navidad. Vivimos invadidos por una publicidad engañosa y agresiva que acanza su máxima expresión las fechas de la navidad. Por algún motivo que desconozco, esas fechas hacen que todas las corporaciones se unan en el intento de que compremos todo lo que podamos. Y como somos seres humanos indefensos, todos nos lanzamos a comprar como posesos. Claro todo el que puede, pues una inmensa mayoría de personas no tienen ni qué comer. Nuestras barrigas se llenan de manjares que nos venden a unos precios mucho más elevados que en otras fechas.

   La posibilidad que tenemos los afortunados de celebrar la navidad es algo que deberíamos disfrutar sin mas. Celebrar la navidad en familia es algo que te debe hacer feliz. Para qué comprar langosta. Si quieres comer langosta compra con la antelación suficiente. Para qué tanto juguete a los niños. ¿no sería mejor jugar con otros niños? hazte una pregunta: ¿Cuándo se lo pasa mejor tus hijos. jugando al balón contigo o solo en su habitación?  La verdadera felicidad no vale dinero. Para qué comprar sin miramientos todo lo que hemos comprado ( yo también) y que no necesitamos. Cuánta comida somos capaces de tirar. Con cuántos juguetes que trajeron los reyes magos, juega ahora tu hijo. Cuándo vas a volver a ponerte ese maravilloso y caro traje de fiesta que compraste para fin de año.

  No se puede vivir siempre consumiendo sin parar. Hay que tomarse las cosas con tranquilidad. La mayoría de las cosas que compraste esta navidad no te sirven unos días después.

   Pero no hay que agobiarse, también hay que disfrutar. Pero una vez pasada la vorágine navideña, hay que intentar volver a la senda slow. ¿Vamos a utilizar todos los juguetes? ¿no? pues vamos a donarlos a las personas necesitadas. ¿Ese libro es odioso? pues lo damos a la biblioteca del pueblo. Hay que pensar que las cosas tomadas con tranquilidad son más beneficiosas para nosotros. No te lances ahora a la rebajas de los comercios, gasta toda la comida almacenada esos días, intenta hacer deporte para que tu salud no se resienta por tanta comilona, descansa de tanto ajetreo, enseña a tus hijos a disfrutar del campo o de un cuento, guarda los adornos navideños para la próxima navidad.

   Es un año nuevo, y nuestra intención es cambiar. Intenta cambiar cosas de tu interior y no de tu exterior. Este año hay que proponerse ser más solidario y menos apresurados, más sensatos y menos consumistas, más felices y menos egoístas.

FELIZ AÑO SLOW

miércoles, 14 de diciembre de 2011

SLOW Y EL DEPORTE

      Cuantas veces al llegar la cuesta de enero, no se ha mirado al espejo y jurado por lo más sagrado que se pondría a dieta e iría al gimnasio para quedar hecho un figurín en la playa. Y siempre después de las navidades, cuando los kilos asoman de manera descarada. También suele pasar al final del verano. Las cervezas y los cuerpos esculturales que hemos visto pavoneándose sin recato en las playas y en las calles, han sido nuestra envidia y es ahora, al final del verano cuando nos volvemos a mirar en el espejo. El resultado es la autoimposición de una dieta estricta, y unos euros dedicados a inscribirnos en el gimnasio del barrio. La solución está cerca: unos días en el gym y los músculos empezaran a notarse, llevandose de la zona abdominal la grasa para sustituirla por músculo en nuestros pectorales y bíceps.

            Pero al pasar los días, nos damos cuenta de que no es fácil llevar una rutina. Los dias son cortos y las cosas que tenemos que hacer durante ese poco tiempo son tantas que nos vemos obligados a compactar nuestras actividades. Con lo cual, nos encontramos ante la realidad, y lo que iba a ser unas sesiones estrictas de efectivo ejercicio se convierte en una obligación que hacemos de vez en cuando. La solución entonces está clara: a menos veces, mayor intensidad en el ejercicio. De esta manera, en vez de levantar pesas durante 45 minutos, hacemos sesiones de gimnasio de 2 horas. De correr 10 kms. de manera constante, pasamos a correr a toda velocidad durante los 10 kms. para hacerlos más rápido y acabar antes.

            Esto es, lo que en un principio era incluir en nuestra rutina semanal el ejercicio en cualquiera de sus modalidades. Pasamos a realizar una intensa y explosiva actividad física por obligación. De esta manera convertimos algo divertido en odioso. Realizando los ejercicios sin calentar previamente o estirar al final. El resultado: la lesión.

ACTITUD

            Como no me canso de escribir, el movimiento slow tiene una aplicación lógica para todo. Por qué no aplicar la sensatez y hacerlo todo despacio. Renegamos de la prisa y sin embargo nos entregamos a la velocidad sin pelear. Hacer deporte (cualquier deporte) es algo bueno para la salud, desarrolla el físico haciendo que nos encontremos mejor y más seguros de nosotros mismos. Pero desarrolla también la parte mental, una persona físicamente activa es más imaginativa, serena, inteligente y capaz. Por no hablar aquí de la inyección de endorfinas que nos colocan la sonrisa en la cara y la paz en el alma.

            No voy a desarrollar todos los beneficios para nuestra vida que una actividad física nos aporta. Pero la actividad física (como todo en la vida) tiene que ser pausada. Todo tiene un comienzo, y el comienzo debe ser poco a poco. Si aplicamos intensidad a los ejercicios de manera inmediata, nos dará como resultado una temida lesión que en ocasiones puede derivar en intervención quirúrgica. Por lo tanto lo que hay que hacer es ser una persona persistente y sensata, de nada vale empezar corriendo una maratón si a los dos meses vamos a sufrir una rotura de ligamentos en nuestra rodilla. Evidentemente, el empezar poco a poco tiene muchos beneficios ya que podemos depurar la técnica y con ello mejorar nuestras marcas o nuestros resultados. Con paciencia deberíamos adquirir una forma física envidiable y saludable.

            Todos podemos ver en televisión o en prensa a esos deportistas que hacer verdaderas gestas deportivas, corriendo sin parar durante 100 kms. o haciendo trialon. Y todos podemos ver que la media de edad en esa personas es sorprendentemente alta, cuando estamos acostumbrados a ver que un deportista famoso está casi finalizando su carrera deportiva con 30 años. Y esto es porque las personas que realizan deporte de manera regular durante años alcanzan una forma física que les permite verdaderas heroicidades. Pero ni tan siquiera se trata de eso, lo que se trata es de hacer deporte de forma tan divertida y sensata que podamos realizarlo durante años adquiriendo los beneficios que nos da, sin tener que recurrir al médico.

Por supuesto, existe una corriente del movimiento slow, dedicada al deporte. Se basa sobre todo en aplicar la lentitud a todos los movimientos del gimnasio. Esto es, si vamos a realizar una sesión de pesas en la que tenemos que hacer tres series de 10 repeticiones, éstas son leeeeeeentas. Muy lentas. Continuas y lentas. Se desarrolla así mucho más. El músculo deja de aprovecharse de la inercia del movimiento y los antagónicos no compensan el subida o bajada del peso, de esta manera el músculo ejercitado lo es durante toda la serie. Entrenamientos súper Lentos típicamente consisten en un juego de cada ejercicio realizó completar la fatiga de músculo. El Ken Hutchins recomienda  realizar cada serie tardando entre 100 y 180 segundos. Recomiendan a una frecuencia de dos veces por semana para la mayor parte de los aprendices, con aún menos frecuencia para niveles más avanzados. Alguna investigación indica que productos Súper Lentos tienen  resultados superiores comparados a métodos tradicionales.


El vídeo os puede dar una pequeña idea de qué se trata. ÁNIMO. Se trata de ser feliz.