miércoles, 14 de diciembre de 2011

SLOW Y EL DEPORTE

      Cuantas veces al llegar la cuesta de enero, no se ha mirado al espejo y jurado por lo más sagrado que se pondría a dieta e iría al gimnasio para quedar hecho un figurín en la playa. Y siempre después de las navidades, cuando los kilos asoman de manera descarada. También suele pasar al final del verano. Las cervezas y los cuerpos esculturales que hemos visto pavoneándose sin recato en las playas y en las calles, han sido nuestra envidia y es ahora, al final del verano cuando nos volvemos a mirar en el espejo. El resultado es la autoimposición de una dieta estricta, y unos euros dedicados a inscribirnos en el gimnasio del barrio. La solución está cerca: unos días en el gym y los músculos empezaran a notarse, llevandose de la zona abdominal la grasa para sustituirla por músculo en nuestros pectorales y bíceps.

            Pero al pasar los días, nos damos cuenta de que no es fácil llevar una rutina. Los dias son cortos y las cosas que tenemos que hacer durante ese poco tiempo son tantas que nos vemos obligados a compactar nuestras actividades. Con lo cual, nos encontramos ante la realidad, y lo que iba a ser unas sesiones estrictas de efectivo ejercicio se convierte en una obligación que hacemos de vez en cuando. La solución entonces está clara: a menos veces, mayor intensidad en el ejercicio. De esta manera, en vez de levantar pesas durante 45 minutos, hacemos sesiones de gimnasio de 2 horas. De correr 10 kms. de manera constante, pasamos a correr a toda velocidad durante los 10 kms. para hacerlos más rápido y acabar antes.

            Esto es, lo que en un principio era incluir en nuestra rutina semanal el ejercicio en cualquiera de sus modalidades. Pasamos a realizar una intensa y explosiva actividad física por obligación. De esta manera convertimos algo divertido en odioso. Realizando los ejercicios sin calentar previamente o estirar al final. El resultado: la lesión.

ACTITUD

            Como no me canso de escribir, el movimiento slow tiene una aplicación lógica para todo. Por qué no aplicar la sensatez y hacerlo todo despacio. Renegamos de la prisa y sin embargo nos entregamos a la velocidad sin pelear. Hacer deporte (cualquier deporte) es algo bueno para la salud, desarrolla el físico haciendo que nos encontremos mejor y más seguros de nosotros mismos. Pero desarrolla también la parte mental, una persona físicamente activa es más imaginativa, serena, inteligente y capaz. Por no hablar aquí de la inyección de endorfinas que nos colocan la sonrisa en la cara y la paz en el alma.

            No voy a desarrollar todos los beneficios para nuestra vida que una actividad física nos aporta. Pero la actividad física (como todo en la vida) tiene que ser pausada. Todo tiene un comienzo, y el comienzo debe ser poco a poco. Si aplicamos intensidad a los ejercicios de manera inmediata, nos dará como resultado una temida lesión que en ocasiones puede derivar en intervención quirúrgica. Por lo tanto lo que hay que hacer es ser una persona persistente y sensata, de nada vale empezar corriendo una maratón si a los dos meses vamos a sufrir una rotura de ligamentos en nuestra rodilla. Evidentemente, el empezar poco a poco tiene muchos beneficios ya que podemos depurar la técnica y con ello mejorar nuestras marcas o nuestros resultados. Con paciencia deberíamos adquirir una forma física envidiable y saludable.

            Todos podemos ver en televisión o en prensa a esos deportistas que hacer verdaderas gestas deportivas, corriendo sin parar durante 100 kms. o haciendo trialon. Y todos podemos ver que la media de edad en esa personas es sorprendentemente alta, cuando estamos acostumbrados a ver que un deportista famoso está casi finalizando su carrera deportiva con 30 años. Y esto es porque las personas que realizan deporte de manera regular durante años alcanzan una forma física que les permite verdaderas heroicidades. Pero ni tan siquiera se trata de eso, lo que se trata es de hacer deporte de forma tan divertida y sensata que podamos realizarlo durante años adquiriendo los beneficios que nos da, sin tener que recurrir al médico.

Por supuesto, existe una corriente del movimiento slow, dedicada al deporte. Se basa sobre todo en aplicar la lentitud a todos los movimientos del gimnasio. Esto es, si vamos a realizar una sesión de pesas en la que tenemos que hacer tres series de 10 repeticiones, éstas son leeeeeeentas. Muy lentas. Continuas y lentas. Se desarrolla así mucho más. El músculo deja de aprovecharse de la inercia del movimiento y los antagónicos no compensan el subida o bajada del peso, de esta manera el músculo ejercitado lo es durante toda la serie. Entrenamientos súper Lentos típicamente consisten en un juego de cada ejercicio realizó completar la fatiga de músculo. El Ken Hutchins recomienda  realizar cada serie tardando entre 100 y 180 segundos. Recomiendan a una frecuencia de dos veces por semana para la mayor parte de los aprendices, con aún menos frecuencia para niveles más avanzados. Alguna investigación indica que productos Súper Lentos tienen  resultados superiores comparados a métodos tradicionales.


El vídeo os puede dar una pequeña idea de qué se trata. ÁNIMO. Se trata de ser feliz.

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